Testimonios

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Los lasallistas honramos a nuestros Santos y Beatos.  Sus ejemplos nos estimulan para procurar la gloria de Dios día tras día, con fe y celo, contribuyendo a la salvación de los que nos están confiados (Cfr. Regla de los Hermanos, 79).

Dios, que guía y gobierna la historia con sabiduría y amor, se nos hace presente hoy en múltiples formas; una de ellas son los testimonios de vida y escritos del querido Hermano Victorino.

Agradecemos a quienes lo conocieron que compartan sus vivencias y el impacto que tuvo en sus vidas.

Agradecemos también a aquellos que nos den a conocer los favores que Dios nuestro Señor les ha concedido por intercesión de nuestro Hermano.

Sentimos en todo ello la presencia muy cercana de Dios.  La memoria del Hermano Victorino nos estimula a participar como él, con entusiasmo y fervor, en la misión educativa que el Señor hoy nos confía.  Su contribución, con la Juventud Católica Cubana, fue una acertada visión de compartir el carisma lasallista con los seglares y, en esto, se adelantó a lo que hoy estamos viviendo, a nivel del Instituto, con la Asociación y la Misión compartida.

Que su ejemplo nos estimule  y anime, recordando con otro de nuestros escritos lasallistas, que Dios ama a los jóvenes hasta el punto de consagrarles sus santos (Declaración 53,3).

Alvaro Rodríguez Echeverría, fsc.   Superior General General del Instituto de los                 Hermanos de las Escuelas Cristianas (2000-2014).

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Con mucho gusto envío mi más cordial saludo a los lectores de la página web del Siervo de Dios Hermano Victorino Arnaud Pagès.

Al hablar de este Hermano De La Salle tan importante para la Iglesia,  el Instituto de los Hermanos de las Escuelas  Cristianas y Cuba, no podemos permanecer indiferentes, porque nos encontramos ante una persona excepcional, que supo obedecer a lo que el Señor le pedía  y responderle de forma generosa.

Nos sentimos agradecidos al Señor por habernos dado a los Hermanos De La Salle un religioso de un valor tan grande.  Pero también deben agradecerle al Señor todos los que se encontraron en el camino de su vida con el Hermano Victorino, apreciaron su obra apostólica y asimilaron sus enseñanzas.

Deseo hacer llegar mi más vivo estímulo a sus afortunados discípulos, que conservan su devoto recuerdo, y que ahora se dedican con gran celo y  amor a difundir el conocimiento de su inigualable figura de educador y formador de los jóvenes. Deben sentirse no sólo orgullosos de haber tenido un  gran maestro,  sino también esforzarse por imitar sus virtudes.

Para esto sirven los santos, y el Señor los suscita con el fin de que los imitemos y tomemos como ejemplo en nuestras vidas.

Robert Schieler, fsc.        Superior General del  Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.  Roma, 24 de marzo de 2016.

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